Te regalan una flor y te regalan una sonrisa, las sonrisas no se pueden comprar pero si puedes comprar una flor, entonces ¿Sería lo mismo comprar una sonrisa que una flor?
No podemos obligar a que nos brinden el don de sonreír pero si puedes ofrecer el don de saber sonreír pese a las adversidades y eso deberíamos de aprenderlo todos, así que regalemos más flores y ayudemos a que el mundo pueda seguir sonriendo.
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